¡No hay solo Sueños!
Esta es la afirmación que con demasiada frecuencia resuena en mi mente, y trae consigo una evaluación de las responsabilidades que tenemos hacia nuestros alumnos.
¿Qué es un SUEÑO? Todos, al menos una vez en la vida, hemos tenido la ambición de creer que merecemos algo especial, casi inalcanzable, pero que nos fascina tanto que nos acompaña con constancia en cada paso que damos, sin darnos tregua, ofreciéndonos la fuerza para intentarlo, sin pensar en las consecuencias, volviéndonos sí irresponsables, pero sobre todo felices de ser lo que sentimos que somos.

Hay sueños Artísticos, Experimentales, Innovadores, y cada uno hace suspirar, pero al mismo tiempo enamorar por su unicidad: no hay límite para lo que se puede imaginar, ¡y ese no sería el problema! El verdadero impedimento reside siempre, con efímera constancia, en la PREPARACIÓN EFECTIVA, pero sobre todo en la SINCERIDAD PROFESIONAL de quien nos acompañará en este maravilloso viaje, que realmente puede valer una vida.
“Mi hijo quiere ser actor, cada día se disfraza, cada día cuenta historias...!”
“Yo quiero ser actor, quiero ser yo mismo, quiero intentarlo…”
Es con estas solicitudes comunes, que el deseo se manifiesta en el mundo, el pensamiento más íntimo ha dado su primer paso, y lo ha hecho a quien se ha presentado como Educador/Formador, y es aquí donde surge la Famosa RESPONSABILIDAD. Debes sentir su peso y preguntarte inmediatamente:
“¿SOY YO CAPAZ DE CULTIVAR Y CUIDAR ESTE SUEÑO?”
Detente, Reflexiona, Y elige quién ser en la vida de esa persona… Porque entre REALIZAR O MATAR un sueño el camino es corto.



