Cuando un Educador Teatral AEFT transforma una historia en un espacio de relación, el relato se convierte en experiencia compartida.
Hay momentos en los que el teatro vuelve a su esencia más simple y más elevada: una historia, una comunidad, un gesto de cuidado.
Es lo que sucedió en Sora, en la librería Universitas, donde la Maestra Nadia Cretaro, Educadora Teatral AEFT, revivió el antiguo arte del Kamishibai, el “teatro de papel”, con motivo del World Kamishibai Day.
No una simple lectura, no un entretenimiento, sino una verdadera experiencia teatral, en la que niños y adultos fueron devueltos a la dimensión originaria de la escucha y la fantasía.
Nadia, en el papel de narradora Gaito Kamishibaiya, dio voz e imaginación a historias que hablan de amistad, respeto por las diferencias y la belleza de la unicidad.
Un teatro mínimo en los instrumentos, pero máximo en la intención.

El Kamishibai, en su estructura esencial hecha de láminas ilustradas que se deslizan una tras otra, revela una verdad pedagógica que la metodología AEFT reconoce desde siempre: la narración es un puente emocional, una vía a través de la cual los niños pueden explorar emociones, símbolos y posibilidades con delicadeza e intensidad al mismo tiempo
En la práctica teatral, la imagen no sustituye a la palabra: la amplifica. El gesto no acompaña al texto: lo hace vivo. El niño no observa pasivamente: entra en la historia, la habita, la modifica interiormente.
Por eso la iniciativa de la Maestra Nadia adquiere un valor formativo profundo:
ha transformado un cuento navideño en un verdadero laboratorio de imaginación compartida.
Derribando la llamada “cuarta pared”, involucró al público, lo hizo partícipe, permitió a los pequeños espectadores conducir el trineo de Papá Noel, obteniendo el simbólico carnet “VdL – Velocidad de la Luz”.
Un gesto sencillo que se convierte en rito educativo: los niños experimentan confianza, participación, juego, competencia narrativa.
Desde el punto de vista pedagógico, el trabajo de Nadia muestra lo que AEFT entiende por Educador Teatral:
no un distribuidor de técnicas, sino un mediador de procesos, un narrador capaz de crear ambientes de sentido, un facilitador que pone el teatro al servicio del crecimiento y de la comunidad.
Cada historia propuesta se convierte en ocasión para hablar de identidad, convivencia, inclusión. Cada lámina ilustrada es una ventana a la posibilidad de leer el mundo con nuevos ojos. Cada niño que se acerca a la narración vuelve a casa con un pedacito más de imaginación, y un poco más consciente de lo que siente.
La actividad de la Maestra Nadia no es solo un evento local: es un testimonio concreto de la presencia AEFT en el territorio y del impacto que nuestra comunidad de formadores produce cotidianamente.
Contar esto significa dar valor a nuestros alumnos, honrar su trabajo y contribuir a difundir una cultura teatral que educa, acoge y construye puentes.
El Kamishibai, con su marco de madera y sus imágenes que se deslizan, nos recuerda que para hacer teatro no se necesitan escenarios, focos ni efectos especiales: basta un narrador auténtico y un público dispuesto a dejarse tocar. Esto es, en el fondo, el corazón de la AEFT.
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